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Por Santi Molezún *
http://www.santimolezun.es
Todos
ustedes se habrán preguntado un sinfín de veces e incluso habrán
discutido sobre este complicado y misterioso tema. Considero que de
todos los temas de los que se pueden hablar relativos al mundo de la
Parapsicología, este sería el núcleo de todos ellos, puesto que forma
parte de la propia filosofía de la magia y de la vida.
Para empezar, comenzaré diciendo que todos, absolutamente todos los
seres vivos, sin diferencias, tienen un camino trazado base y otro sin
trazar. Pienso que el llamado “destino” nos va llevando a diferentes
situaciones y por diferentes senderos, nosotros elegimos el equipaje y
los acompañantes. A ese sendero yo le llamo el camino trazado. De
todas formas, conviene aclarar que aunque existen, según mis creencias,
metas ya marcadas, existen también casillas de nuestra vida en las que
somos nosotros quienes elegimos ir por unos caminos o por otros,
acompañados o solos, con miedo o dispuestos a lo que venga, llorando o
riendo...
Todo esto es nuestro camino sin trazar, y no lo marca nadie más que
nosotros mismos. Esta actitud nuestra influye muy mucho en que el
destino pueda ser soportado o no soportado. Pero señores, ¿esto sería
cambiar el destino o sería que el destino nos está cambiando a
nosotros, para enseñarnos algo y llevarnos, como decía en un principio,
a alguna meta concreta?
Lo que intento decirles con todo esto es que aún cuando nosotros
podamos elegir el medio de transporte para ir a un sitio determinado,
e incluso si ir por una carretera o por otra, ir solos o acompañados,
de buen humor, optimistas o malhumorados, aún cuando elijamos todo
esto, la meta, el sitio determinado al que en un principio íbamos a ir,
es siempre el mismo. Y nosotros solo podemos elegir si ir disfrutando
del paisaje o ir amargados por el conductor de delante...
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